Carta abierta a Dña. Ana Botella en referencia a las Escuelas Municipales de Música

Apreciada alcaldesa:

Lo primero que he de decirle es que es la primera vez que le escribo directamente a un alcalde. Nunca tuve la oportunidad de hablar directamente con ninguno, ni poder departir con el máximo responsable de los municipios en los que he vivido, hasta este momento. Por eso, disculpas si en algún momento encuentra alguna incorrección en este sentido.

Esta carta está escrita desde un respeto institucional y personal que nunca he perdido y que no pienso perder, pese a comprobar, con desagrado, y cierta desazón, algunas de las medidas tomadas por su Ayuntamiento, la Comunidad en la que vivimos o, incluso, desde el Gobierno de España. Considero que cada uno juega su rol y mi alcaldesa, mi presidenta o mi presidente (sean del partido que sean) juegan un papel de representación de una ciudadanía en la que me incluyo. Por tanto, le ruego que lea esta carta hasta el final y no piense que es un panfleto partidista.

Usted y su esposo son padres, igual que mi esposa y yo. Tenemos tres hijos y, supongo que como ustedes, queremos para ellos lo mejor. Lo mejor, no nos equivoquemos, no es una vida sin esfuerzo, sin sufrimiento, con todas las cosas que deseen… Lo máximo a lo que pueden aspirar unos padres es a que sus hijos sean felices en la vida y en la sociedad que les ha tocado vivir. Esto no es fácil, ¿a que no Sra. Botella? No se consigue de un día para otro y, sobre todo, nadie te enseña cómo hacerlo. Educar, a la postre, no es más que dejar que nuestros hijos sean, en plenitud, aquello que ya son desde su nacimiento: potenciar y sacar fuera aquello que llevan escrito en su interior y pulir aquello que les puede complicar la existencia.

El mayor de mis hijos se llama Álvaro. Álvaro tiene ahora 8 años recién cumplidos y estudia 3º EP en el Colegio de Nuestra Sra. de las Escuelas Pías de Carabanchel Alto. Es un niño feliz, extrovertido, listo, alegre… ¿Qué voy a decir yo? Pero Álvaro, además, posee una sensibilidad fuera de lo común y, desde muy pequeño, esta sensibilidad le ha hecho tremendamente receptivo ante ese volcán emocional que provoca la música. Tuvo una gaita con escasos dos años (los gallegos somos así), se pidió un tambor en sus primeros Reyes hablando, luego tuvo un pianito, un yembé, maracas, flautas, una guitarra, etc, etc, etc. Álvaro descubrió el “Nessum Dorma”  de Puccini siendo un mico y las lágrimas afloraban en sus pequeños ojos. Álvaro vibra cada Año Nuevo con el concierto desde Viena y ya ha estado unas cuantas veces en el Auditorio Nacional. Álvaro juega a ser director de orquesta.

A unos padres ésto no les pasa desapercibido y decidimos apuntarlo a la Escuela Municipal de Música Isaac Albéniz, en Carabanchel. Él tenía cuatro añitos y la escuela recién abría sus puertas. Ha cursado ya cuatro años y siempre contento y feliz de ir, pese al esfuerzo familiar que suponen sus horarios. Este curso que va a empezar es especial para él. Álvaro va a aprender ya a tocar el violín, su primera opción en la selección de instrumento.

Ayer hemos tenido una reunión en la Escuela, en la que se nos informó de la, más que probabl,e subida de tasas. Pasaríamos de pagar 50 euros a pagar cerca de 140 euros al mes. El Ayuntamiento parece haber decidido retirar toda la financiación para la educación musical pública. Eso, Sra. Botella, implicará que Álvaro no seguirá en su camino. Igual que él, muchos otros. Las familias humildes que ya soportamos otra serie de recortes y subidas de impuestos, no podemos hacernos cargo de esta subida, por mucho que queramos procurar lo mejor para nuestros hijos.

Me dirijo a usted para pedirle que no lo hagan, que no aprueben en el pleno esa medida tan dura y que intenten reducir presupuesto en otros ámbitos, donde la vida de las personas de Madrid se ve meno afectada. Usted es la alcaldesa, por lo que yo no soy quién para decirle cómo hacerlo. Ni soy experto ni me han elegido para ello. Por favor, alcaldesa, reconsidere su decisión.

Cara a cara es más fácil el entendimiento pero los políticos no suelen querer recibir a los ciudadanos como yo. No solemos representar mucho para ustedes y menos cuando no estamos de acuerdo con sus políticas. Lo entiendo, posiblemente yo haría lo mismo. Pero le dejo la puerta abierta a vernos. A lo mejor hablando encontramos una solución. Sigo creyendo que la política se fundamenta en la búsqueda del mayor bien para una sociedad y creo, además, que todavía hay políticos y políticas que trabajan y se esfuerzan por ello.

No puedo decir mucho más. Termino esta carta con un realismo esperanzado. Ojalá Álvaro pueda aprender a tocar el violín este curso que viene. Las sociedades prósperas procuran que sus ciudadanos estén allí donde tienen que estar, que no haya músicos sacando dientes ni dentistas tocando el trombón.

Un cordial saludo

Santiago Casanova Miralles
santiagocasanovamiralles@gmail.com

Pequeña reflexión indignada

 Yo lo que sé es que ningún partido me da de comer. Lo que se hace bien, sea quien sea, bienvenido sea. Y cuando uno se siente defraudado como votante, sea quien sea a quien ha votado, tiene el derecho de hacerlo saber.

A la situación actual no llegamos por estos meses del PP, obviamente, ni tampoco por los 8 años de ZP… Es un modelo que hemos construido durante muchos años, monstruos a los que u…nos y otros han alimentado, una ciudadanía apática e interesada si había cosas que le beneficiaban… No nos olvidemos que la clase política es el reflejo de la sociedad en la que trabajan…

La gente está indignada, con razón. A la par todos tenemos que hacer nuestra autocrítica y cambiar el rumbo. Y mientras descubrimos cómo hacerlo, hay que atender a nuestros hermanos, a tantas familias, ancianos, niños… que lo están pasando muy mal. De nada serviría salir a la calle si luego pasamos por delante del necesitado como si no existiera. No nos habríamos enterado de nada.

Carta de votante tras el debate electoral del 7-N

Buenas noches.

He presenciado hasta hace unos minutos el único debate que vamos a ver los españoles de los dos principales candidatos a la Presidencia del Gobierno en las elecciones del 20N. Llevo días escuchando que es una pena que no haya más debates entre ellos y mi reflexión en este punto es: ¿valdrían de algo? Creo que un debate bien preparado y bien concebido debería ser más que suficiente para transmitir una imagen, un mensaje y un proyecto. Además, ahí están los mítines. El que quiera… que vaya. ¡Y los programas electorales! El que quiera… que los lea. Pero me da la sensación de que en este país más de un debate sólo serviría para escuchar lo mismo varias veces. Y eso es, además de improductivo, aburrido.

Me ha gustado más el debate de esta noche que otros anteriores. Las condiciones pactadas daban más libertad a las personas y menos importancia a los personajes. Fue un debate, desde esta perspectiva, entretenido y eso ya es mucho en España. Hubo momentos de fragor, de cortes, de interrupciones, de ironías… Eso me gusta. Creo que a un candidato a la Presidencia de mi país debo presuponerle capacidades suficientes como para afrontar un debate sin tanta parafernalia… En los partidos, desde luego, no piensan lo mismo…

Con respecto a la imagen, y sin ser ningún experto, me ha gustado más Mariano. Creo que iba más elegante, más moderno y que transmitía una mejor imagen. La camisa grisácea de Alfredo y su corbata de topos… me han matao… Sin caer en tópicos, sí creo que Alfredo daba una imagen un poco tristona, desde luego no de alguien que quiere transmitir la idea que tiene la energía, la vitalidad y las fuerzas necesarias para sacar al país de ésta.

Con respecto a las sensaciones transmitidas por ambos pues… vi a Mariano más seguro y a Alfredo con un rictus demasiado serio en muchos momentos, algo nervioso. Esperaba más de un político brillante y de su altura. Fue mordaz en muchos momentos y Mariano sacó la retranca gallega en otros muchos. Ambos se dijeron cosas bastante previsibles y se atacaron desde los flancos esperables. Hubiera apostado y arriesgado un poco más y creo que ahí Alfredo se quedó un poco corto. Mariano no tenía por qué hacerlo…

Y si analizo uno a uno a cada candidato, me quedo con lo siguiente:

MARIANO RAJOY ACERTÓ

– Centrando sus intervenciones en la economía. Los discursos y las buenas intenciones están bien pero sin pasta y sin trabajo, nada de lo demás es sostenible. Está claro que el objetivo nacional es crear empleo.
– Esquivando alguna insistencia de Alfredo en temas sobre los que no aportó ningún dato real.
– Enumerando algunas propuestas, algunas muy interesantes: que las PYMES y los proveedores vean reducido su pago de impuestos si la Admisnitracíón no les paga o que en la FP el trabajo cuente como parte de su formación. ¡Y no bajará ni congelará pensiones!
– No cometió ningún error de bulto.
– Identificando a Alfredo con Zapatero (dudo que sus varias equivocaciones fueran “sin querer”).
– Transmitiendo la esperanza de que saldremos de ésta y de que el PP puede hacerlo (porque ya lo hizo).

MARIANO RAJOY NO ACERTÓ

– Mirando tanto los papeles, especialmente en la intervención final.
– Esquivando preguntas comprometidas de Alfredo… Dejó ambiguos algunos temas económicos y mostró el ya clásico complejo de la derecha de exponer con claridad su postura antes determinados asuntos sociales.
– Lo de la luz en su aldea quedó un poco trasnochado… ¡Mariano que estamos en el siglo XXI!

ALFREDO PÉREZ RUBALCABA ACERTÓ

– Mostrando lagunas y ambigüedades en algunas propuestas del PP.
– En el bloque de políticas sociales y democracia tocó aspectos más concretos de la vida de las personas.
– Se mostró hábil en el manejo de las intervenciones, mucho más espontáneo que Mariano.

ALFREDO PÉREZ RUBALCABA NO ACERTÓ

– Centró sus intervenciones en el programa del PP. Desconozco cuáles son sus propuestas…
– Se autoproclamó desde el minuto 1 perdedor de las elecciones.
– Abusó del discurso socialista rancio y trasnochado, apelando al miedo del electorado.
– Dijo muchas cosas sin aportar datos concretos
– En el discurso final, a pesar que el comienzo fue muy acertado, parecía que estaba pidiendo trabajo…

En fin. Yo intento ser obejtivo. Creo que Alfredo lo tenía muy difícil pero también creo que arriesgó poco y, pese a lo que oí a algunos contertulios (llamarles periodistas les daría demasiado caché), no estuvo brillante como él suele estar. Mariano tenía poco que ganar y mucho que perder y, por eso, lógicamente jugó a lo seguro. Creo que ambos evitaron hablar de propuestas de regeneración demócratica concretas y en eso sigue dándome pena que los grandes partidos no muevan fichas.

En definitiva… poca importancia tiene decidir quién ganó el debate. La victoria para todos es el mismo hecho de debatir. Es en las ideas confrontadas donde está el premio. Y ahora dispongámonos a decidir el voto. El mío está decidido. Y creo que el 20N, mucho más que otras veces, nos jugamos mucho.

Que las urnas repartan suerte y que Dios les ayude a gobernar convenientemente.

Un saludo

Carta… pese a la huelga

Como no sabía si dirigir esta misiva a los huelguistas o a los gobernantes, prefiero no hacerlo a ninguno de los colectivos en particular sino a todos aquellos que hemos asistido como espectadores a unos días realmente tensos  y tremendamente desagradables para cualquiera que se sienta parte de una sociedad.

No creo que sea fácil forjar una opinión justa sobre este asunto. Te pido que tú tampoco lo hagas. Opiniones fáciles ya hay muchas. Aquellos que forman parte del enconado grupo de españoles “anti-Zapatero” ya vierten fácilmente sus críticas al gobierno y se encargan de convertir la profecía del Apocalipsis en la realidad social más evidente. Los que están inscritos en el club pro-gubernamental están demasiado ocupados buscando sinónimos de “crisis”, “trasvase” y entrenándose para cualquier día aparecer en el Pasapalabra y poner en verde la rosca millonaria. Luego hay una mayoría de ciudadanos a los que lo único que les preocupa es lo tarde que llegan a trabajar, los atascos, el desabastecimiento de los súper… en definitiva, las consecuencias que la huelga les depara a ellos y sólo a ellos. Pero un ejercicio de empatía no vendría mal en estos momentos para, si hace falta, mantenerse en silencio intentando ponerse en la piel de los actores principales de este asunto.

No me gustaría estar en la piel del Presidente del Gobierno, ni de algún ministro, ni del Secretario de Estado, ni de la funcionaria que se sienta a negociar en la mesa, ni del delegado del gobierno, ni del comisario de seguridad ciudadana, ni del jefe de los antidisturbios, ni del policía que, porra en mano, debe intervenir. Opinión fácil: para eso cobran. Yo ni cobrando eso quiero ponerme en su lugar. Por un lado, pocas cosas puedes hacer a corto plazo para resolver la situación. Por otra parte tienes que intentar paliar el problema cuadrando números y medidas. Y además mantener la legalidad y el orden público ante una situación tremendamente compleja.

Menos me gustaría estar en la piel de quién se ve abocado a una huelga de estas características porque ya no ve otra salida. No me gustaría descubrir que gano lo mismo trabajando que parado. No me gustaría tener que montar este follón para que alguien me escuche. No me gustaría sentir el peso de las miradas de todos, injustas en su mayoría. No me gustaría tener que tomar medidas desesperadas porque peligra la comida de mis hijos.

Todo nos estamos viendo afectados, sí. Y está siendo incómodo para todos. Pero qué fácil es hablar desde la comodidad del sillón de espectador. Qué fácil y qué injusto.

Todos cumplen con su papel. Los gobernantes y las fuerzas de seguridad están haciendo lo que, posiblemente, deben hacer. Hay cosas en esta huelga que están fuera de la legalidad. Y el gobierno, en un estado de derecho, debe mantener la legalidad. Y los trabajadores en huelga apretando las tuercas porque ya no pueden más. Y aquí quiero diferenciar entre “legal” y “lícito”. Estoy convencido de que hay acciones que son ilegales que, encuadradas en una situación concreta, son totalmente legítimas. Cualquiera puede buscar en el diccionario de la RAE la diferencia…

Nos vienen tiempos difíciles. No será la última de éstas en la que nos veamos. Por eso todos debemos luchar cada día por construir un mundo más justo, diferente. No es posible a corto plazo pero los que tenemos hijos estamos dispuestos a rompernos los cuernos por un futuro con más verdad, con menos pobres, con menos ricos, con más justicia, con menos consumismo, con más árboles y con más osos, con menos aparatos, con más sonrisas, con menos armamento, con menos fronteras, con más tiempo libre, con más imaginación, con menos intereses y más niños.

Un saludo

Carta a Miguel Ángel Blanco

Querido Miguel Ángel,

 tú no me conoces a mi pero yo a ti sí. Soy uno de los muchos españoles que te conocimos en circunstancias trágicas. Igual que otros momentos en la historia, todos recordamos dónde estábamos y qué hacíamos aquel aciago día de tu secuestro a manos de los terroristas de ETA. Yo tenía 20 años y estaba de monitor en una colonia de los escolapios en Cercedilla. Tengo grabada en mi retina la escena de estar todos los monitores con el café atragantado aquel 12 de julio viendo a todas las televisiones del país con la misma imagen pidiendo tu liberación. No pudo ser. No quisieron. Eras demasiado valioso. No tuvieron la valentía de devolverte vivo.

Después de 10 años las cosas andan un poco revueltas por España. Ni tu aniversario es capaz de hacer que los políticos dejen a un lado sus posiciones interesadas en pos de un recuerdo sentido y merecido. Es realmente devastador ver las imágenes de la división en una fecha como esta. ¿Qué estarás pensando tú desde tu nuevo hogar?

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Es curioso lo poco que es consciente uno de lo que vale su vida y de lo que puede aportar a una sociedad. ¿Quién te iba a decir ti cuando decidiste presentarte a una elecciones en Ermúa que ibas a ser objetivo terrorista? ¿Quién te iba a decir a ti que tu muerte sería el despertador decisivo y taladrante de una sociedad adormecida? ¿Quién te iba a decir a ti que ibas a ser una página trágica pero importante de la historia de un país, de tu país? Cuando uno abre una puerta nunca sabe adónde le puede llevar. Cada decisión es importante. Única. Crítica. Importante.

La función de la política es mejorar la vida de los ciudadanos. No se entiende la política sino es desde el servicio. Tú lo debiste de entender así. Por eso quiero expresarte, desde aquí y un poco tarde, mi agradecimiento por tu decisión valiente. Es importante ver que hay gente que es capaz de vencer las dificultades y los miedos en pos de servir, de ser útil. Es muy importante comprobar que nos podemos mojar más de lo que lo hacemos. Es importante conocer también que, lejos de las ingenuidades, las consecuencias a veces son devastadoras. Yo sigo teniendo miedo.

Tu heroicidad no es tanto haber muerto asesinado. Tú no lo pediste. Ni lo asumiste. No es tu final lo que para mi es heroico sino tu decisión primera. Nos equivocamos teniendo como héroes a los que son presa de terribles consecuencias. No es héroe el que mal acaba sino todo aquel que decide empezar. Y eso me llena de optimismo y esperanza. Porque sigue habiendo gente comprometida. Sigue habiendo gente interesada en los demás. Sigue habiendo gente que se complica la vida. Son anónimos y quizá no pasen a la historia porque felizmente sus consecuencias no sean de portada de periódico pero son los héroes que levantan y sostienen nuestra sociedad día a día. Tú estás entre ellos y sé que estás de acuerdo con este recuerdo.

Miguel Ángel no tengo mucho más que decirte. Que eres de esos a quien me gustaría abrazar. Tal vez algún día lo haga. Mientras tanto intentaré poner mi granito de arena. Tu ejemplo es mi esperanza.

Un abrazo muy fuerte

Carta a todo el que participa del mundo del fútbol

Hola a todo el mundo.

Son tantas las personas que giran alrededor de un balón, de un estadio y de las sensaciones y emociones que provoca que no sé muy bien a quién dirigirme en concreto. Tal vez me dirija a futbolistas, directivos, periodistas, aficionados y al resto.

Es tan grave lo sucedido esta última semana en el estadio del Betis, donde juande.jpgy perdió por ello el conocimiento, que una vez más sería necesario plantearse con seriedad y profundidad qué sucede en esta sociedad para que estas cosas todavía pasen en un estadio. Han sido muchas las opiniones, reflexiones, críticas y gilipolleces dichas estos días por periodistas, sociólogos, deportistas, políticos, contertulios… Muchas opiniones, muchas afirmaciones pero pocos análisis serios. Yo voy a intentar aportar mi análisis propio del asunto como aficionado al fútbol desde los primeros años de vida: aficionado a jugarlo, a verlo y a escucharlo.

– ¿Por qué esto pasa en el fútbol y no sucede en la misma proporción en otros deportes?
Esta es una pregunta que muchos se han planteado. Creo que las causas son sociológicas. En España el fútbol ha traspasado hace tiempo su “ser deporte” y creo que se puede considerar un fenómeno sociológico. La sociedad se adapta al evento futbolístico, vive alrededor del mundo futbolístico. El tiempo dedicado en medios de comunicación a este deporte es absolutamente desproporcionado no sólo comparándolo con otros deportes sino también con otras secciones. Una victoria deportiva moviliza una ciudad y justifica una serie de actos incomprensibles en otro tipo de celebraciones. Demasiados “favores”. El fútbol mueve y genera una serie de sentimientos y sensaciones que, tal vez, no provoquen otros deportes. Además, y muy importante, EL FÚTBOL MUEVE DEMASIADO DINERO. Son absolutamente desproporcionados los sueldos de los jugadores, lo que valen, los presupuestos de los clubes, los avales que hay que depositar para ser presidente en algunos clubes, lo que ofrecen las televisiones por retrasmitir los partidos, lo que se gana en la quiniela (no hay quiniela para otros deportes)… DONDE HAY DINERO HAY CORRUPCIÓN. DONDE HAY DINERO HAY INTERESES. DONDE HAY DINERO HAY NEGOCIO. DONDE HAY DINERO HAY PODER. DONDE HAY DINERO… NO HAY DEPORTE. Así de claro. En un mundo en que tantos millones de personas sufren, son COMPLETAMENTE INMORALES LAS CIFRAS QUE MUEVE EL FÚTBOL. ¿Por qué no se limitan los presupuestos? ¿Por qué no se normalizan los sueldos? ¿Por qué no…?

– ¿Qué puede motivar a alguien a tirar una botella en un campo de fútbol?
Creo que vivimos en una sociedad enferma en la que nos preocupa mucho el TENER y poco el SER. La gente no se preocupa de sí misma ni tiene la vida entre sus manos. Son muchos un juguete en manos de la manipulación. Hay mucha frustación personal y laboral. Hay mucho estrés. Hay mucha presión y mucha tensión. La calidad de vida es relativa. Hay crispación política. La gente no va al psiquiatra y muchos lo necesitarían. Hay mucho ansioso o depresivo (como mínimo) suelto sin tratamiento. Vivimos en una continua bomba de relojería. La gente va a un estadio a desahogarse. Y no nos preocupa… ¡Acojonante! Se insulta, se grita, se saca LO PEOR DE UNO MISMO. Se dan ya por normales una serie de actitudes completamente FUERA DE LO NORMAL. Estoy seguro que quien tiró la botella el otro día es una “persona normal”. Un padre de familia. O un hijo normal. O un trabajador incansable. Buena persona tal vez… No le envidio. Es un enfermo sin tratar. Ojalá “esta ida de olla” le haga pararse y reflexionar.

– ¿Quién es el causante de lo sucedido el otro día?
Desde mi punto de vista varios. Evidentemente al que tiró la botella no se le puede eximir. Todos somos libres y él decidió actuar de una manera que tendrá sus consecuencias. Ahora, lo de los directivos no tiene nombre. El fútbol no se merece tener esa gente QUE NO CONCIBE NI CONOCE LOS VALORES QUE MUEVE EL DEPORTE. NO NOS MERECEMOS PAYASOS, PROVOCADORES, ENANOS MENTALES, INCULTOS, TORPES, IRRESPONSABLES, VERGONZOSOS, SINVERGÜENZAS… NO NOS MERECEMOS TAMPOCO FUTBOLISTAS TRAMPOSOS. NI JUECES INJUSTOS. NI LEYES DEPORTIVAS PROPIAS. NI MEDIOS DE COMUNICACIÓN CANSINOS. ¡¡NO QUEREMOS PERIODISMO ROSA EN EL DEPORTE!! NO NOS MERECEMOS LA PRESENCIA DE ULTRAS EN LOS ESTADIOS, NI DE MEDIDAS DE SEGURIDAD JUSTIFICADAS PERO IMPROPIAS DE UN EVENTO DEPORTIVO SANO.

No sé… Es descorazonador mirar adelante en el fútbol. Ha dejado de ser un espectáculo deportivo para ser un espectáculo circense…

Un abrazo

Carta al Conseller d’Interior de la Generalitat, Sr. Saura

drogas.jpgRespectat Sr. Saura,

 llevo varios días con el deseo de escribirle encima de mi mesa pero la falta de tiempo no me ha permitido hasta este mismo instante poder sentarme con 5 minutos de “relax intelectual y físico” para gastarlos con usted. También he de decirle que, pese a ser catalanoparlante (la meva mare es de Badalona), le escribiré en castellano por dos razones fundamentales: la primera es que no sé escribir en catalán y la segunda es que el castellano es mi lengua madre y es, pues, la ideal para este tipo de misivas tan ricas en matices.

La semana pasada saltó usted a la palestra pública después de declarar en un programa de TV3 que usted era de la opinión de que había que legalizar todas las drogas. Luego matizó que eso no pretende facilitar su consumo sino luchar contra las mafias del narcotráfico. No está mal para ser Conseller d’Interior. Tampoco quiero sacar las cosas de quicio porque no soy un experto en la materia y porque, además, en un país libre y democrático como éste usted puede tener las opiniones que le parezcan oportunas.  Otra cosa es que sea más o menos responsable decirlas pero ese es otro cantar…

Mi perplejidad va más por otro lado. Estoy confuso. Perdido. En un país convulso porque el vino está en el punto de mira del Gobierno, en el que fumar es casi delito, en el que uno ya está casi perseguido por pedirse una XXL en un Burguer King… en este pais, que un gobierno socialista e intervencionista en exceso pretende convertir en Vegetalandia (hasta que se demuestre que el exceso de zanahorias pigmenta demasiado la piel), ¡usted viene y dice que a legalizar todas las drogas! ¡¿Pero qué es esto?! ¡Es que yo no entiendo nada! ¿Esto de qué se trata? ¿De ser el azmerreir del resto de Europa? Porque a este paso lo vamos a conseguir Sr. Saura…

Y por último sólo decir que nunca el fin puede justificar los medios. Holanda legalizó hace muchos años la prostitución para acabar con las mafias. Todo legal. Pasearse por el barrio Rojo de Amsterdam y ver a aquellas chicas en los escaparates, vendiéndose como si fueran solomillos, es un espectáculo denigrante. Luchemos por acabar con la delincuencia sin sacrificar la dignidad de una sociedad. Creo que algo que no es moralmente bueno ni sano no hay que convertirlo en algo “normal”.  Es mi humilde opinión a la que seguro que hay muchos que contestarían que lo “moralmente bueno” es algo relativo y opinable. Pero con esos relativistas no vale la pena discutir ya que su capacidad intelectual, en muchos casos, es también relativa…

Un saludo

Carta a la ministra de Educación

Excma. Sra. Cabrera,

sé que no lleva mucho en el cargo y que la controvertida Ley aprobada por su antecesora le ha dejado con mucho trabajo, muchas reuniones y demasiados flecos que matizar para intentar conseguir un gran pacto de Estado en materia educativa. Le escribo porque estoy tremendamente preocupado.

Yo pensaba, ingenuo de mi, que la Selectividad y el acceso a la Universidad (que yo realicé en junio de 1994, ¡hace ya 12 años!) iba a ser el último proceso de esas características que yo tendría que afrontar en mi vida, la última preocupación relacionada con preinscripciones, listas, puntos de acceso, primera opción, segunda opción, etc. Yo no fui alguien que sufrió especialmente aquel trámite e, incluso, lo recuerdo con cariño y bondad ante la problemática del mundo de los adultos en el que ya estoy inmerso. Pero me  equivoqué sra. ministra. Me equivoqué.
distancia.jpg
Tengo un niño que cumplirá tres años en septiembre. Se llama Álvaro. Álvaro es alegre, inquieto, bueno, sensible, independiente y extrovertido. Como miembro de una familia religiosa que es, Álvaro sabe rezar, disfruta en misa y habla con Jesús, José de Calasanz y los Reyes Magos. Disfruta en su guardería y hace las delicias de sus maestras. Pero Álvaro no va a poder ir al colegio que sus padres queremos para él.

Transcribo el contenido del artículo 27.3  (Título 1 – cap. II) de la Constitución Española: Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones.

Sra. ministra, siento que ese derecho que me otorga la Constitución no se lleva a la práctica. Estoy ya inmerso en el proceso de buscar colegio para mi hijo. Tanto mi mujer como yo tenemos claro que queremos que Álvaro vaya a un colegio religioso. Tenemos 4 ó 5 en el barrio. Pero estamos con la mosca detrás de la oreja porque nos tememos que por cuestiones de baremación no vamos a ser admitidos en esos centros. Hay muchas posibilidades que nos toque en un centro público que no nos garantiza ni de lejos que esa formación religiosa y moral que queremos para el niño le sea transmitida. Creemos que es injusto. Y le hacemos llegar nuestra opinión. Vemos cada día con estupefacción a un buen número de alumnos que ingresan en esos centros, por delante de familias como la nuestra, y que luego no comulgan ni con el Ideario del centro, ni con la enseñanza religiosa que se da ni con el estilo y valores que inundan transversalmente toda la vida escolar. No entendemos por qué nuestro derecho es pisoteado por una Ley que no cuenta en absoluto con el deseo de los padres para sus hijos.

Se les llena la boca sra. ministra propagando a los cuatro vientos que los padres podemos elegir el colegio donde queremos que estudien nuestros hijos. Eso es mentira. Mentira.

¿Qué nos recomienda? ¿Qué actitud debemos tomar? ¿Cómo debemos responder como ciudadanos? Mientras respondemos a estas preguntas… nuestros hijos son educados de una manera que no deseamos.

Un cordial saludo

Carta a Ban Ki-moon

bankimoon.jpgApreciado señor,

es la primera vez que le escribo una carta a un Secretario General de las Naciones Unidas así que le pido que me disculpe las incorrecciones protocolarias y las meteduras de pata diplomáticas.

Quería, desde mi posición de ciudadano del mundo (que no es poco), darle la bienvenida a su nuevo puesto, animarle en su nueva tarea y desearle toda la suerte del mundo para que aquellos objetivos que se fije como prioritarios pueden alcanzarse a lo largo de su mandato. Siempre he pensado que debe ser muy difícil esto de ser Secretario General de la ONU. Es ser como un jefazo pero sin tener a nadie a tu cargo, es como ser ese que dice lo que hay que hacer pero que depende de otros para que su orden se ejecute. Debe dar mucha desazón y traer al corazón mucho desasosiego el enfrentarse día a día con la imposibilidad de hacer más, con la sordera de otros, con la ceguera de muchos. Ojalá le vaya bien.

La ONU es un organismo que, creo, que los ciudadanos valoramos. Valoramos a los cascos azules, valoramos los camiones con ayuda humanitaria, valoramos la declaración de los derechos humanos, valoramos el intento por conciliar y solucionar problemas de todos… Pero el desazón del que antes le hablaba también nos acaba llegando a los que creemos que la ONU está llamada a ser lo que nadie quiere que sea: un lugar de encuentro de naciones, de políticas, de personas, de culturas. Un ámbito donde discutir y buscar acuerdos y puntos de encuentro. Un ámbito donde mejorar el mundo y sus relaciones. El lugar privilegiado para sentir que, antes que español o francés o americano o venezolano, pertenezco a la familia humana. Esto no ha sido posible hasta ahora. Posiblemente la ONU naciera ya con una tara física que le impide avanzar: el “derecho a veto” de unos países sobre otros, la balanza desigual, las categorías en la teoría y en la práctica. Unos pueden reprender a otros pero nunca pueden ser reprendidos. Tara decisiva ésta. Intolerable. La ONU no puede seguir existiendo mientras USA, Rusia, China, Francia y Gran Bretaña tengan poder sobre el resto del mundo. Esta es su primera tarea Sr. Ki-moon. Posiblemente nunca consigamos verlo pero necesitamos soñarlo.

África sigue muriéndose de hambre, de SIDA, de guerra. Occidente sigue descubriendo nuevas enfermedades generadas por el exceso, el bienestar y el progreso. Oriente Próximo igual de sepaado que siempre. El terrorismo generando miedo por doquier. Pero no sólo es esto el mundo con el que le va a tocar lidiar Sr. Ki-moon. La mayoría somos personas de buen corazón, con sueños, aspiraciones, pacíficas y felices. Ese también es su mundo. No todo está pérdido. Cárguese de sueños ante la realidad innegable. Póngase en manos de Dios y de su vida por el mundo. Para eso está usted ahí. No necesitamos gestores sino profetas. No necesitamos diplomáticos sino guerreros de la luz.

Cuente con mi pequeño porcentaje para la construcción de un mundo mejor. Es lo único que le puedo ofrecer. Y no es poco.

Un afectuoso saludo

Carta a Mariano Rajoy

Apreciado Sr. Rajoy,

 voy a empezar diciendo que fui votante de su partido en las últimas citas electorales. Le digo esto porque dada la situación política del país parece que lo único a lo que le dan valor ustedes, la clase política, es al destino final del voto de cada español. Tal vez empezar de esta manera haga que no se me considere un “mamporrero” del gobierno (¡qué término más feo empleado por un miembro del Foro de Ermua!).

Me duele, como ciudadano, el espectáculo bochornoso de los que deben ejercer de nuestros representantes. Lo que nunca había pasado antes ha pasado: politizar una manifestación contra el terrorismo que se produce como reacción después de un atentado. Mire, no creo que el Presidente Zapatero lo esté haciendo bien en este asunto. Posiblemente lo podría hacer mejor. Tampoco creo que este gobierno haya servido para mejorar la calidad de vida del conjunto de la sociedad española. Pero, votara a quien votara yo, el Sr. Zapatero es MI PRESIDENTE. Esto por sí sólo exige respeto, confianza y lealtad. Igual que no me gusta el gobierno tampoco me agrada lo más mínimo el estilo de oposición que están ejerciendo desde su partido. Esa oposición que consiste en que el gobierno lo hace todo mal, divide, confunde, engaña… es que no me sirve, como ciudadano independiente que piensa por sí mismo, no me sirve. Están actuando de la misma manera que, posiblemente, actuó el PSOE cuando ustedes gobernaban. pero en materia terrorista… ¡seamos sensatos! ¡Pensemos en la gente! ¡Por una vez! En materia terrorista al menos (ya no me meto en educación, etc.) tienen que estar al lado del gobierno. Avisando, vigilantes, advirtiendo, mostrando su desacuerdo… lo que ustedes quieran, pero al lado del gobierno… aunque la estén cagando.
Manifestación

Hoy hay una manifestación en Madrid a la que, al final, le han incluido en el lema la ¿polémica? palabra LIBERTAD. Sin duda que su ausencia no la comprendo. Me da igual que la manifestación esté politizada, sirva para ayudar al gobierno… (¿alguna manifestación no está politizada?). Ustedes deberían estar. No cabe otra manera. ¿Por qué no ir? He leido su comunicado de prensa ( http://www.pp.es/uploads/docs/DOCUMENTOSPIT/COMUNICADO_PP.pdf) y me parece estupenda su opinión acerca de la confusión reinante pero ¿es esa razón para no ir juntos a una manifestación contra el terrorismo y por la libertad? Creo que no.

Si lo que pretenden es desgastar al gobierno seguramente lo estén consiguiendo. Pero sea consciente Sr. Rajoy que ustedes también están desgastándose. No todos somos borregos que seguimos “directrices de partido”, “editoriales de periódico”. Algunos pensamos por nosotros mismos. Como las cosas sigan así, cuenten con 1 voto menos en su haber para las próximas generales. Tal vez, de todo lo expresado, esto sea lo que más le haga reflexionar… Una pena…

Un afectuoso saludo

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