9 – Sentidos

Mira.
La vida pasar.
Mis ojos mirándote.
Nuestro pequeño tesoro.
A lo lejos
y aquí cerca.
No te canses de mirar.
Mirando, salvas.

Escucha.
El atasco de los sueños.
Mi latido torpe.
Su “mami” recién hecho.
El grito del que sufre
y el susurro de un “te quiero”.
No te canses de escuchar.
Escuchando, salvas.

Huele.
El café de la cocina.
Mi piel recién duchada.
La Nenuco que se acaba.
Lo recién hecho
y lo que se abrasa.
No te canses de oler.
Oliendo, salvas.

Toca.
Los silencios que separan.
Mi boca que te extraña.
Esos pies que te siguen.
Lo pequeño y lo pobre
y lo que abunda en el alma.
No te canses de tocar.
Tocando, salvas.

Gusta.
De lo que te ha sido dado.
De mi beso enamorado.
De su risa, de su llanto.
Gusta de todo,
hoy, mañana y pasado.
No te canses de gustar.
Gustando, tú también te salvas.

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8 – Queriéndome

Tu forma de mirar
es la que hace que sienta,
la que consigue que buitres y gaviotas,
que todas las rapaces del alma,
busquen cobijo, acobardadas,
desorientadas,
sin carroña que llevarse a la boca.

Es tu ternura,
cocinada a fuego lento,
entre brasas,
la que destapa el tarro de mis esencias,
adormecidas y temerosas,
que un día de otoño
decidieron protegerse del frío.

Eres tú,
la que se derrama por completo,
la que redescubre mi luz
esa que me habitó escondida durante años.
Eres tú,
la que sin quererlo me quiere,
la que, queriéndome, me enseña a querer.
Hoy. Sólo hoy.

Terminando el #1-O #catalanreferendum

Mi conclusión es la misma que hace días. Nunca deberíamos haber llegado aquí. Terrible la deslealtad y el engaño y la burla a la ley del Govern. Terrible la incapacidad política del Gobierno. Terrible la venda en los ojos de ambos y la lectura ideológica de una realidad que han ido complicando con el paso de las semanas, de los meses. Terrible la simplificación de lo complejo de todos los que conformamos la ciudadanía y la superficialidad de nuestras convicciones. Terrible que nos sigamos visibilizando en bandos, cayendo en la tentación de ver al otro cada vez más lejos.

Pero aquí estamos. Y toca mirar hacia adelante. La de hoy ha sido una jornada muy triste. Era de esperar. Me sorprenden los sorprendidos. Guión previsible en el que las altas esferas políticas decidieron convertir en protagonistas a aquellos que no debían serlo, no así, no ahora: ciudadanía y cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. No son ellos los incapaces, los desleales, los manipuladores, los violentos. En un escenario de tensión, llegan las equivocaciones, los errores, la desmesura, la agresión. Un juego perverso que desacredita a aquellos que lo han orquestado.

Hay que curar heridas, sanar corazones y restaurar puentes dinamitados. Cuanto antes. Y no lo deben hacer sólo ellos, los de Moncloa y los de Sant Jaume, que también. Empecemos cada uno. Paremos. Paremos. Siempre es más lo que nos une que lo que nos separa. Siempre. Porque todos tenemos una historia. Porque todos aspiramos a la felicidad. Porque todos tenemos familia. Porque todos queremos y somos queridos y vivimos aquí y ahora. Todos queremos a la tierra que nos vio nacer. O a la que nos acoge. O en la que vivimos. Todos sabemos lo que es la amistad. Y los sueños. Todos vibramos y nos entristecemos. Todos nos caemos y los levantamos. Y todos, un día, morimos y nos vamos. Nos costará. Habrá cosas que cambiar. Y algún que otro día de sufrimiento queda. Pero mantengamos la esperanza alta. Y el amor. Nada tiene de romántico esto. Ni de happy. Posiblemente nada hay más trasgresor y revolucionario.

No hay ideología ni partido político ni modelo de Estado ni de organización ciudadana que sea perfecto. Por eso Cristo los trascendió todos.

7 – La noche es suave

La noche es suave
y huele a amapolas.
No es oscura ni desafiante,
no da miedo.
La noche es tierna y vergonzosa.
Guarda secretos y tesoros,
esconde verdades.

Cuando te acuestas con ella,
sientes sus pies fríos
y sus manos temblorosas.
Entonces, si la miras,
si la abrazas,
si le permites que entre en calor
y le ofreces el poco calor
que a ti te queda;
entonces, y sólo entonces,
se duerme inocente
hasta la llegada del alba.

MR 106

Abrí la puerta. La oscuridad dentro era menor que la que yo albergaba en mi corazón, engañado, avergonzado por tu insolencia y por esa necesidad tuya de creerte mejor que yo.

No quise encender la luz. Sabía de memoria el camino hacia la tumba de mi dormitorio. Todo estaba demasiado vacío. La desnudez de mi alma había enfriado cada centímetro de la alegría con la que, horas antes, había salido de esa misma casa; luminosa y llena de vida entonces.

Y entonces grité, grité como nunca lo había hecho. Grité porque era lo único que me quedaba: el grito.

6 – Miro mi rostro

Miro mi rostro
en el charco de mi existencia.
Me reconozco.
Respiro aliviado.
No hay peor castigo,
ni precio más alto
a pagar
que aquel que sufre
el que, mirándose en un espejo,
no se encuentra.

Claro que existe el infierno,
y quema.
Abrasa.
Consume.
Llega poco a poco,
decisión a decisión,
opción a opción.
Y cuando te das cuenta de que has llegado…
ya no hay marcha atrás.

Claro que existe el infierno.

5 – Enviados

Enviados,
siendo voz y familia
allí donde nos encontramos.

Enviados,
sin más pretensión
que amar y ser amados
allí donde nos encontramos.

Enviados,
con más sonrisas que miedos,
descalzos los pies
y abiertas las manos;
siendo uno
allí donde nos encontramos.

4 – Doctor, ayuda

¡Doctor, ayuda,
el dolor ha vuelto!

¡Ayuda, doctor,
me muero,
he despertado del sueño!

Píncheme, doctor,
anestésieme.
Enchúfeme de nuevo el suero,
que quiero seguir viviendo sin sobresaltos ni duelo.

¡Y las visitas que se vayan!
¡Qué descansen su esperanza en otros lechos!

¡Que me dejen, doctor,
que me dejen vivir muriendo!

3 – Sólo rozar tu alma

Sólo rozar tu alma
me rompe.
Precioso tesoro,
cima inalcanzable,
selva virgen,
de la que nada sabe google.

No pisar,
dice el cartel.
No pisar,
ni tan siquiera descalzo.

#abrázame. Sin más.

2 – Navegar en cada lágrima

Navegar en cada lágrima,
como capitán sin barco,
un tanto loco,
sin más pretensión
que surcar hasta el infinito las olas.

Descansar en cubierta,
a la intemperie,
sin más tripulación que mi fe;
con la piel curtida,
robustos los brazos,
y las piernas,
y polvo en los pies
secos,
agrietados,
sedientos de océanos pacíficos.

Capitán sin timón,
sólo con catalejo.
Capitán grumete soy.

 

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