Querid@ amig@,

 lo primero que quiero decirte es que sepas recoger con ironía la fórmula de encabezado de esta carta. Evidentemente ni te quiero ni entre nosotros ha surgido nunca la amistad pero, tal vez por falta de vocabulario, me costaba elegir el adjetivo y el sustantivo adecuados para mantenerme distante, a la vez que educado, a la vez que fresco, a la vez que sencillo… así que como el tema se estaba complicando me dije: “¡Qué caray! ¡Mentira más, mentira menos!”.

Creo que el mundo de la publicidad es un ámbito tremendamente creativo. Es un océano amplio donde uno puede estirar las alas y sentirse libre por un momento para imaginar, crear, otear y descubrir el mundo bajo la mirada. ¡Qué bonito eh! Es un espacio para proponer, para transmitir, para ensalzar, para ofertar. Es una profesión donde todos podemos ser receptores, donde todos somos usuarios, donde todos somos beneficiarios o damnificados. Se parece un poco a la política, ¿no? Tus ideas al servicio del pueblo, en pos de un bien común y un mundo mejor. Pero cuando uno ve la publicidad y la política entiende por qué es incapaz de meterse en esa ratonera.

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Hoy iba en el coche cuando escuche la cuña radiofónica publicitaria del cuponazo de la ONCE. El centro de dicha cuña, su idea principal, gira en torno a esta frase: “Seis millones de euros y dile adiós a tus problemas”. Tópico. Decepcionante. Estafador. Engañoso. Falso. Simple. Oportunista. Dramático. Y viendo de la ONCE, más. ¿A qué jugamos? ¿A qué juega la ONCE? ¿Cuál es el objetivo? ¿Sólo vender? ¿Sólo ganar dinero? Me parece triste.

El mensaje transmitido es demoledor aunque muy propio de la sociedad capitalista y materialista en la que vivimos donde uno vale lo que tiene y no lo que es. Es un mensaje idóneo para una sociedad en la que si no tienes lo último, si no posees de todo eres de segunda división. Si es el mensaje con el que criar a mis hijos no lo quiero publicista. ¿Educa usted así a los suyos? Si es así que Dios nos pille confesados… Pero si habiendo un buen número de motivos por los que alzar la voz, el peor es la mentira. ¡Lo que usted dice es mentira! ¿Por qué miente? ¡¿No es capaz de vender sin mentir?! ¡¿No hay nada mejor que proponer?!

Problemas… ¿Usted no tiene problemas? ¿No sabe de qué va esto de la vida? Si es así, ¿por qué engañar a otros? La vida está llena de problemas y complicaciones, de tramos duros y días oscuros. La vida trae enfermedades. Y dolor. Y separación y soledad. Uno está lleno de heridas que nunca podrán ser curadas con un billete de 500. Las personas sufrimos, en general, por cosas que nada tienen que ver con el dinero, exceptuando claro está a aquellos que no cubren sus necesidades básicas de hogar, alimento y vestido. Sí, las hipotecas están altas y las guarderias y los colegios y los libros y el gas y la luz y todo lo que usted quiera. Pero es un problema más grande que tu hijo se sienta mal en la guardería que el dinero que te cobran. Es un problema más grande no tener tiempo para estar en casa que lo que te vale ésta. Es un problema más grave cualquiera de los que tiene tu hijo o tu madre o tu hermano o tu amigo que lo que vale el aire acondicionado de este mes o la reparación del coche. Ya el Principito advertía que los adultos sólo entienden cómo es una casa cuando les dices el precio. Usted lo ha confirmado.

El dinero ayuda. El dinero es importante. Mejor ir bien que ir mal. Pero no por tenerlo desaparecen tus problemas. Es más… ¿qué haces con todo ese dinero? Uf, eso sí que es un problema… ¿Lo ve?

Un saludo


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