Carta a la mujer de Antonio Puerta (DEP)

30 08 2007

Querida amiga,

¡cuánto cuesta construir un proyecto de vida y qué rápido puede desvanecerse todo de un plumazo! ¡Qué feliz eras hace 4 días y qué rota estás hoy! No hay palabras inventadas para describir este dolor. Y yo no las voy a inventar. Sólo quería hacerte llegar un abrazo fuerte, sentido y tierno; un abrazo compasivo que te ayude a enjugar las lágrimas que, con certeza, no dejarán de brotar en mucho tiempo.

¿Quieres que te diga la verdad? Paso del fútbol, paso del Sevilla y del Betis, de los sevillistas y de los sevillanos. Paso de la medalla de oro al deporte y de las banderas. Paso de “la zurda de diamante” y de todas esas gilipolleces. Paso de eso porque, al final, quien se te ha muerto a ti es tu marido, aquel  con quién habías decicido compartir tu vida, compartirte tú… porque al final el que se ha ido, Antonio, es el padre de la criatura que está a punto de nacer. Las personas somos poco más que eso. Podemos vivir de ensoñaciones, de realidades paralelas, de sueños y deseos. Podemos ser fan o tenerlos. Da igual. Porque al final lo que se va, lo que más duele, lo que más se echa a faltar es lo que nadie conoce, es lo que nadie valora, lo que a nadie le importa. Ese “buenos días” por la mañana aderezado de besos. Esa mesa compartida hablando del plan de la tarde. Esas risas cómplices y esos miedos confesados.
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Amiga. Poco puedo hacer por ti. Se presenta ante ti una realidad cruda y difícil. Pero una nueva ilusión está a punto de nacer. En sus ojos verás los de Antonio y cuando acaricies sus manos lo estarás, de nuevo, acariciando a él. Tal vez saque el pelo de su padre y puede que hasta le guste el fútbol. Sus besos serán los de Antonio y sus abrazos llenarán tu corazón y curarán tus heridas. Sólo la vida es capaz de hacer olvidar a la muerte. Ten esperanza, en tu dolor, pero esperanza. No la esperanza del mundo que te animará a vivir como si nada hubiera sucedido sino la esperanza de Dios. Dios te ha creado hija, sublime, única e irrepetible. Hoy su obra, tú, está hecha añicos pero su obra es duradera y robusta y su Amor no tiene límites.

Llóralo todo, amiga. No te guardes nada. Deja sangrar la herida para que no se haga hematoma. Échale mucho de menos y nunca lo olvides. No pretendas superarlo. Esto no se supera. Pretende vivir poco a poco y la vida irá haciendo camino. Mira adelante. No apartes la mirada. Cuando te sientas desfallecer busca a Antonio. Él seguirá viviendo en ti. Lo dado, dado está. Lo compartido con él es ya tu patrimonio. Nadie te quitará eso. Ni la estrella con su cara que cada noche verás en el cielo de Sevilla.

Me despido ya, amiga. Con las lágrimas en los ojos. Deseando abrazarte aún sin conocerte. Que el Padre te sostenga hasta que puedas hacerlo por ti misma de nuevo. Podrás.

Un abrazo muy muy fuerte.

Santi





Carta a José de Calasanz

25 08 2007

calasanz1.jpg¡Hola P. José!

Hoy es el día perfecto para escribirte unas líneas. 25 de agosto. La Iglesia entera recuerda tu vida y la Escuela Pía, tu obra, tu familia, tu casa, lo hace de manera especial. Hoy, en casa y en familia, yo también lo he recordado.

Desde que era muy pequeño he oído hablar de ti constantemente. Recuerdo las actividades en el colegio, los juegos, las lecturas, las historias contadas… Recuerdo que, siendo pequeño, decíamos que el P. Severino era Calasanz de viejecito… ¡qué cosas! Severino estará partiéndose de risa a tu lado y repartiendo caramelos a los niños que van uniéndose a la fiesta. Tu aventura con el demonio era, sin duda, la que más éxito tenía por aquel entonces, ¡y la del burro! Fueron años básicos para conocernos. Yo fui adentrándome poco a poco en tu vida y tú fuiste apareciendo poco a poco en la mía. Tú y tus hermanos escolapios hicisteis que el colegio fuera mi casa, mi familia. Así lo vivía entonces y así lo sigo viviendo ahora. Cada segundo en clase con grandes maestros fue purificando Lo Mejor de Mí, sacándolo a la luz. Eso era lo que tú iniciaste y lo que pretendías: que todos los niños pudieran recibir una educación y, con ella, en la escuela, darles herramientas valiosas para ser felices y construir un futuro mejor, más digno, más justo, más sano.

Han pasado los años pero tu imagen sigue siendo de casa, sigue estando en casa, en “la habitación azul” como diría mi hijo Álvaro. Él te dice adiós por las noches sin tener más imagen de ti que alguien con barba rodeado por niños. Pero lo hace con toda su alegría y todo su corazón. Calasanz no es para él una palabra desconocida. Y no lo es porque sigues estando muy presente en mi vida, sigues formando parte de ella, sigues siendo pilar y modelo a seguir de cara a la construcción del Reino de Dios.

Hace ya muchos años que descubrí que Dios me quería educador, me sabía educador, me creaba educador. Hace muchos años que descubrí que, como tú, mi vida debía transcurrir entre niños y jóvenes, en una escuela. Todavía no lo he conseguido. Me falta la voluntad y la determinación de la que tú hiciste gala en los momentos claves. Tal vez tu carácter aragonés fue clave en ello, je, je, je… y mi carácter gallego es una losa, je, je, je… Pero ahí sigo. Intentándolo y perseverando en la dificultad. En eso sí nos parecemos. ¡Cuánto pasará todavía hasta poder pasear por los pasillos de un colegio mirando a los ojos de los chicos a los que les pertenece el futuro y con la responsabilidad de acompañarlos y ayudarlos en un trecho de su camino! No lo sé. A veces Dios surge de la nada. Surgió de la nada en tu vida y desbarató todos tus planes iniciales y te llevó a crear algo diferente, inédito, arriesgado, polémico, provocador. ¿Qué es hoy eso diferente, inédito, arriesgado, polémico y provocador que puede que Dios nos sugiera y nos encomiende? Todavía no lo sé. Nadie ha sido capaz de unir los puntos hacia adelante. Los puntos siempre se unen mirando atrás. Yo tengo esa esperanza.

¡Por cierto! ¿Has visitado ya la web de mi comunidad, de Betania? Nada se puede hacer solo, ¿verdad? ¡Ahí estamos! Nutriéndonos de la Escuela Pía y nutriéndola. Caminando juntos. Trabajando en la misma misión. Afrontando los nuevos retos juntos. ¿Cómo lo ves? ¿Cómo se ve desde fuera? ¿Qué percibes de Betania? ¿Cómo ves a tus escuelas? ¡Échanos una mano! Tú siempre has sido un valiente, un valiente con la máxima confianza en el Padre. Hoy es tiempo de valientes. Hoy es tiempo de decisiones. Hoy es tiempo de asumir riesgos. Hoy estamos en el Génesis y Dios nos llama a crear de nuevo. Y en eso estamos, mejor o peor. Pero ¡cuesta tanto! La pregunta es ¿qué hay que perder? ¿Tanto como seguir parados? Creo que no. La vida es corta. El tiempo limitado. Podemos hacer mucho pero hay que hacerlo YA.

Poco más P. José. Todo cambia y tú permaneces porque no cambiamos tanto en el fondo. “Piedad y letras” sigue siendo un lema tremendamente actual. Gracias por seguir iluminándonos en cada encuentro, en cada convivencia, en cada oración, en cada comunidad, en cada niño. MIENTRAS HAY NIÑOS HAY MISIÓN.

¡Ya hablaremos más otro día! ¡Cuídate que por ahí dicen que hay corriente!

Un abrazo fraterno y muy muy fuerte.

Santi