Carta a Emilio Maté

30 04 2007

¡Emilio! ¿Cómo va la vida? Sí, sí… ¡la Vida! Por esa te pregunto…

Hace ya unos días que tenía en mente y en corazón escribirte pero te confesaré que no me atrevía demasiado. A veces cuesta encontrar las palabras oportunas cuando los sentimientos sobrepasan a los pensamientos. Pero hoy he decidido que ¡ni un minuto más! ¡Que hable el corazón!

¡Supongo que estarás enterado de la que se montó en los foros cuando nos enteramos de la noticia de tu muerte! Bueno, bueno, bueno… Superada la parálisis inicial cada uno de los que hacemos vida Ágora fuimos haciéndonos conscientes de aquello que nos aportabas a cada uno con ese torrente de energía que te caracterizaba. Hubo tristeza pero ahora, tras el impacto de las primeras horas, creo que hemos conseguido alcanzar la serenidad y, como aquella pareja de caminantes, volvemos camino de Emaús junto al Señor recordando lo vivido y encontrando el sentido de cada minuto que tú pasaste por nuestras vidas.

Tu “nieta de los foros” está a punto de nacer. ¡Tendrías que ver a Esther! Como buen médico que eres espero que supervises adecuadamente todo el proceso de “expulsión”, je, je, je… Y te diré que Álvaro ya sabe decir “Emilio” con tremenda claridad, je, je, je… Los papás esperando el momento con ilusión y con reserva de energías ante lo que se viene encima. Ya te iré contando…

Bueno, ¿y tú qué tal? Con lo poco que te gustaba generar atenciones y ahora nos tienes a todos pendientes… ¿Cómo es eso del cielo? Emilio, ¿cómo es Dios? ¿Ha respondido a tus expectativas de enamorado apasionado? Supongo que le conocerías nada más verlo. Al fin y al cabo no es alguien desconocido… Seguro que tiene la mirada de Conchita, la nariz y las orejas de tus hijos, las manos de tus nietos, los andares de algún forero, tu corazón… ¿A qué lo conociste a la primera? ¿A qué no lleva barba ni se pone un triángulo en la cabeza cada mañana al levantarse?

No te quiero dar mucho la brasa por ahora… Debes de estar cansado después de tantos meses de sufrimiento. Ahora toca descansar un poquito. Dile a tu Padre que te ponga un ADSL en tu habitación para conectarte… ¡desde ahí el ancho de banda debe de ser la repera! Aunque, si quieres que te diga la verdad, igual no hace ni falta. Sólo necesita eso el que “está fuera”. Tú estás en cada uno de los que te conocimos. No es tan sencillo irse. Lo mejor es que ahora ya no necesitamos ningún router para hablar.

Bueno abuelo… aprovecha el viaje que uno de esos con todos los gastos pagados no lo disfruta uno todos los días. Y si quieres un consejo… ¡pasa de los museos y de los monumentos! Enfúndate unas deportivas y échate a andar por el cielo junto a Dios. Seguro que al girar cualquier esquina descubres alguna pequeñez de esas que nos alegran la Vida…

Un abrazo fraterno

Santi





Carta a un joven americano

18 04 2007

Querido amigo,

los recientes acontecimientos trágicos en la Universidad de Virginia me han pillado en tu tierra, concretamente en Waukesha, WI. Hoy las banderas del GE Healthcare Educational Center ondean a media asta y, al verlas, he compartido el dolor que todo ciudadano americano debe estar sintiendo en estos momentos.

Una vez más, la barbarie pega con fuerza en una escuela o universidad. No es la primera y, seamos realistas, posiblemente no sea la última. No sé cómo te debes sentir en estos momentos. Supongo que tremendamente triste y profundamente preocupado y temoroso… esa sensación de “podía haber pasado en mi escuela”, “podía haberme pillado a mi” es conocida para mi tras los atentados en Madrid del 11-M de hace ya más de tres años. Es miedo, en ningún caso alegría de haberte librado. Es miedo. Y con miedo es difícil vivir. Casi imposible.
virginia.jpg
En mi país, como en otros muchos, siempre existe el comentario fácil y generalizado de que estas cosas sólo os pasan a vosotros porque sois una sociedad enferma, con armas legalizadas, que van por el mundo de manera prepotente haciendo de la violencia y de la guerra la manera normal de arreglar los problemas. Yo no me voy a unir a esos comentarios, ¿sabes? No es mucho mi conocimiento de vuestro pueblo pero mis 5 visitas a tu país y la relación que tengo con mucha gente a través del trabajo me ayuda a comprobar que, como cualquier otra sociedad tenéis una parte enferma y otra maravillosa y digna de admiración.

Mi carta de hoy no pretende ser un llamamiento a la revisión de vuestras tradiciones, costumbres o maneras de entender la realidad. Mi carta de hoy es un acercamiento a ti, un abrazo en forma de misiva, un gesto de estar juntos en un dolor incomprensible desde la distancia. Sí te animo a que mires la realidad con pleno optimismo, a que sigas pensando que vale la pena luchar por tus sueños, que permanezcas convencido de que un mundo mejor es posible, de que tú eres clave para el futuro y de que puedes aportar mucho para cambiar todo aquello que entiendes que es un camino equivocado.

No tengo mucho más que decirte. Busca a los que te quieren. Sana tu herida y sigue caminando. No como si nada hubiera pasado pero sí con ganas de seguir siendo feliz.

Un abrazo